viernes, 17 de agosto de 2007

Turandot en el Auditorio Nacional

Io sono, Io sono felice...

¡La he vuelto a hacer! Gané otra trivia. Esta vez, cortesía de OCESA y de Excélsior, fui noche, acompañado de mi amiga Beth, a ver Turandot con la compañía de ópera del Teatro Colón de Buenos Aires en el Auditorio Nacional.

Así que antes de que el amigo Escribicionista ponga en su bitácora la profesional crítica de la misma [y que tambíen se podrá leer seguramente en Pro Ópera... ¡comercial!], me permito postear mis impresiones del bello espectáculo presenciado.

La gigantesca adaptación escenográfica a cargo de Rolandro Zadra y José Luis Fiorruccio, está inspirada, por su puesto, en la cultura china, particularmente en los Guerreros de Xi'an (mejor conocidos como los caballeros de terracota).


Repito, fue gigantesca dado que el escenario estaba flanqueado por tres de esos colosos así como de un gigantesco dragon dorado y otro dantesco gong, que la hacía las veces de ventana para mostrar a la caprichosa princesa Turandot.

Sobre la música, qué puedo decir, la obra inconclusa de Giacomo Puccini es bella, ágil, sublime y la dirección de la orquesta a cargo de Salvatore Caputo fue sencillamente correcta. Aqui debo señalar que observé un muy, pero muy agradable cambio. Me explico:En México la máxima (y a veces pareciera única) casa de ópera es el Palacio de Bellas Artes. Tristemente, la gente que asiste a ver ópera --no todos, debo de precisar--, tiene el mal hábito de aplaudir a TODO, sí, desde la overtura, cada aria, recitativo... todo (por si quedaba alguna duda), por lo que no se puede disfrutar una escena sin que haya interrupciones.

Pero en esta ocasión afortunada, no fue así ¿Acaso acudiría un publicó más educado en la lírica? ¿Sería que dados los altos precios del boletaje (entre $400 y $1,600 pesos) cohibieron a los asistentes al punto de evitar mostrar sus habituales expresiones de reconocimiento? ¿O sería debido a que la puesta en escena era de origen argentino, que los mexicanos pensaron [espero que esta última teoría no sea correcta] que dado que nuestros hermanos sudamericanos se caracterizan por ser "sencillitos y carismáticos", era mejor palmear hasta el final?

Ahora bien, sobre los cantantes: el tenor José Luis Duval, quien interpretó el protagónico, Calaf, cantó, a mi parecer, bien; sin embargo, se mostró algo temeroso y falto de pasión al entonar el tan famosa Nessun Dorma; en contraste, la que se llevó la velada, fue la soprano argentina Paula Almerares en el papel de Liù, quien lució no sólo vocal, sino escénicamente, y fue quien se llevó las mayores ovaciones del público.

Con respecto al vestuario y las máscaras de Ping, Pang, Pong, y claro, de Turandot, también fueron algo verdaderamente bello; sin embargo, el movimiento de los actores en un escenario tan GRANDE, minimizaba tanto sus accesorios como su presencia.

Ello me lleva lo siguiente: hay un refrán que dice que "a equino objeto de obsequio, no se le observan los incisivos", que es lo mismo que "a caballo regalado no se le miran los dientes"... sin afán de mostrarme como un desagradecido, debo puntualizar que el Auditorio Nacional NO ES UN ESCENARIO ADECUADO para la ópera debido en mucho a que la distancia entre las butacas (o como quieran llamarles) y el escenario es tal que, a menos que el espectador lleve consigo unos catalejos, no podrá disfrutar esos grandes pequeños detalles como son la expresión corporal y facial de los cantantes; y si a eso le sumas que el superletraje se encuentra al centro, y las pantallas en los costados del recinto, inevitablemente acabarás mareado (si ves el espectáculo en la planta baja) y/o con una ligera tortícolis (si estás en el primer piso).

Además, hubo un par de bocinazos [conté ocho microfonos ambientales en la parte frontal del escenario], y algunos de los cantantes como Gabriel Centeno (Pang), en momentos no se escuchaban al mismo nivel que el resto de los protagonistas; aunque lo compensó con una muy agradable y jocosa actuación.

Vinceró, Vince-e-ró.

viernes, 10 de agosto de 2007

Experimento Culinario (2)

Tecolota Yucateca

Así como los chinos son mundialmente famosos por comercializar toda clase de antojos montados en un palo (food on a stick); los mexicanos nos pintamos solos cuando se trata de montar un sin número de guisos ya sea en bases de masa de maíz (Cf. tlacoyos, sopes, tlayudas, tacos, quesadillas, huaraches, enchiladas, etc.) o bien, sobre panes, ya sean estos bolillos, teleras, birotes, o cualquiera de sus variantes, y que se convierten en las clásicas tortas.

¿No lo creen? Bueno, para prueba, al menos aquí en chilangolandia, son básicas las guajolotas, que no son otra cosa que una torta de tamal... y aunque parezca y sea una blasfemia para el estómago del comensal, son el desayuno salvador de miles de ajetreados y hambrientos capitalinos todos los días.

Por si ello fuera poco, hay una cadena de restaurantes propiedad del hombre más rico del mundo (Fortune Magazine, 2007) que tiene, entre sus pocos platillos decentes, los tecolotes: molletes con chilaquiles rojos y verdes.

El día de hoy, mientras desayunábamos mis compañeros y yo en la oficina, llevamos la maravillosa torta de chilaquiles un paso más adelante: le agregamos cochinita pibil [favor de agregar la cara Josef #365, es decir: mustia mea culpa], y no manchen... estaba soberbia [cósmica, intensa, extrema, chida o como quieran denominarle].

En fin, todo sea por festejar el cumpleaños del jefe... en su ausencia.

He aquí los ingredientes:

- Bolillos (teleras, birotes o cualquier otro pan de costra dura; por favor no lo intenten con focacchia, ni con pan de agua). Se deben partir por la mitad horizontal y tostarlos para mejores resultados.
- Frijoles refritos (hasta de lata). Deben untarse en el pan ya tostado.
- Chilaquiles rojos, verdes o mixtos (elaborados de antemano).
- Cochinita pibil (previamente preparada).
- Queso fresco (oaxaca, cotija, o en polvo).
- Añada crema o salsa de cebollas moradas con chile habanero al gusto.

martes, 31 de julio de 2007

Addicted to blog

"Might as well face it, you're addicted to love" dice el escribillo de una canción ochentera interpretada por Robert Palmer...

Estaba leyendo el blog de Tamara y me encontré un survey para determinar si el que suscribe es o no un "adicto" a bloguear (más edificante que escapar a Second Life, creo yo). La respuesta, obvia, es que sí, aunque no tanto como yo pensaba.

He aquí mis resultados.

67%
Pasó esta encuesta a la Musa, a Alex Ross, al Escribicionista, a Psyrax.

sábado, 21 de julio de 2007

Un buen día

Hace algunas semanas vi un filme que me encantó: A Good Year, protagonizado por Russell Crowe [espero en algún momento poder escribir en este espacio la reseña del mismo]. De éste me gustaría rescatar "la moraleja" de que la vida no son sólo esos grandes eventos, sino también los pequeños placeres y detalles.

Esta mañana tuve la bendición de despertarme alrededor de las 6:30 de la mañana. Fui a pasear a mis perros al tiempo que admiraba de un frío amanecer y parafraseaba las palabras del salmista: "Tu misericordia, oh Dios, llega hasta los cielos, y tu fidelidad alcanza hasta las nubes" (Sal. 36:4).

Regresé a casa, dormité unos minutos más, me levanté sin prisa alguna a desayunar, y me dirigí en metro hacia la que considero la frontera lógica de ésta ciudad, a saber: Av. Félix Cuevas [hay quien dice que fuera del DF, lo demás es Cuautitlán; para mi --un sateluco por gusto propio--, pasando Plaza Universidad, todos son sureños].

A la altura de la estación Balderas, mientras me encontraba sentado escuchando en el iPod el disco Catching Tales de Jamie Cullum, subió un vendedor de música pirata a ofrecer no uno de los ya conocidos "Metro Golden Hits", sino un "disco de audio normal con los mejores éxitosss de la música romántica del belcántoy que l'incluyea Andrea Bocheli, María Cayas, Lusiano Pabaroti y José Carreras" (sic).

Los que me conocen saben que cuando llegó a escuchar algo digno de está... envergadura, me provoca en tres cosas: [en estricto orden de aparición] un tic nervioso, una cara Josef #29 [léase como imitación de Mr. Spock sorprendido] y una "respuesta contestataria" [Alberto Carbot dixit] acorde a la circunstancia; en este caso, fue una sonora carcajada. Vaya, no todos los días puedo reirme de estas máximas chilangas.

Al llegar a mi destino, me topé de frente con el buen amigo Morgé quien también se dirigía a recoger su premio por la trivia de Harry Potter. Nos abrazamos y comenzamos a platicar los pormenores e impresiones de las amistades en común que se enteraron del obsequio que estábamos por recibir [léase los chismes]; y una vez fuera del subterráneo, ya que "estábamos por ahí" decidimos darnos una vuelta por la tienda Comicastle para recordar viejos tiempos y, en este caso, para ver el más reciente número de Green Lantern. [Sí, Penieres, también le di una leída a la saga de Civil War, pero por el momento me parece más atractiva la de 52 y ahora la saga de los Siniestro Corps].

Poco más de una hora después --ups-- llegamos por fin a la recepción del diario Reforma y nos entregaron envueltos en plástico los tan anhelados ejemplares de la última novela de J.K. Rowling, y para celebrarlo, nos fuimos al cine a ver... Transformers... otro detallazo más.

-o-o-o-o-o-

Por la noche, acompañado de los buenos amigos: Chucho y Adánhulk emprendimos una aventura en medio de una tormenta de verano para ir a degustar los mundialmente famosos esquites de Fuentes de Satélite. Justo cuando preparaba el mío, llegó el último grato detalle del día: ver al gran cuate y colega José Ra, e iniciar una breve pero gustosa charla acerca del pasado y del presente.

God is good.

viernes, 20 de julio de 2007

Trivia de Harry Potter

La semana pasada el periódico Reforma publicó una trivia de tres días acerca de la saga de libros de Harry Potter. Como recompensa, los diez primeros cibernautas en contestasen correctamente las difíciles 30 preguntas, recibirían los siete libros de la saga del mago [sip, incluido el que se venderá a partir de hoy --en su versión en inglés-- en todo el mundo].

Aunque no me considero un mega fan de este personaje creado por J.K. Rowling [a diferencia de algunos amigos como las niñas Denis (Potter) y Adriana (Granger) o del mismísimo Alex Ross] me di a la tarea de contestarla, y en verdad que sufrí para encontrar algunas de las respuestas... debido a la tardanza de mi respuesta [en promedio, alrededor de las 7:45 a.m.], no gané el anhelado premio.

Ya que me hallaba resignado a que tendría que ir este sábado a la librería Gandhi de mi preferencia por el nuevo y último tomo del referido personaje; el pasado martes ocurrió algo inesperado. Como parte de mis labores diarias (alrededor de las 5:00 horas), entré al site del popular rotativo a buscar cierta información periodística y en lo primero en que se fijaron mis ojitos no fue en el pleito entre la APPO y la policía de Oaxaca, o el reporte de la OCDE, sino en una nueva y más compleja trivia para poder merecer el tan esperado Harry Potter and the Deathly Hollows.

Sin más me di a la tarea de contestarla. Pero dado que no tenía a la mano los libros, saqué el iPod de la mochila, busqué algunas respuestas en los audiolibros [mmm... creo que sí soy fan después de todo] y otras más en páginas web.

Wow... en verdad que estuvo muy compleja, sólo fueron diez preguntas, pero tarde cerca de una hora en encontrar todas las respuestas... pero la recompensa quedó a la vista el día de hoy. Fui uno de los 30 ganadores, de hecho, fui el quinto en contestar:


Y lo más genial es que también el amigo y colega, Morgé, ganó también un ejemplar así que ya nos estaremos viendo las caras el día de la premiación.

Postscriptum: y además, ya me ahorré una lana... sola gratia.

lunes, 16 de julio de 2007

Nessun Dorma (Nadie Duerma)

La semana pasada me preguntaba la niña Alejandra que sí había visto en las noticias a un tipo que había ganado un reality show en Gran Bretaña (Britain's got talent) y que había conmovido al mismísimo Simon Cowell, el duro crítico de American Idol, [ello fue también una noticia en sí] con una "canción de ópera".

Mi inmediata respuesta fue que no había tenido la oportunidad; pero cual investigador, me di a la tarea de googlearlo [del inglés, "google him"]. En consecuencia, vi algunas de las presentaciones de éste vendedor de teléfonos celulares del sur de Gales, Paul Potts, y me asombró no sólo su timbre, sino también su historia de vida.

Sin embargo, mientras veía en Youtube el vídeo de la final, me puse a leer algunos de los comentarios que dejan los usuarios, y claro, las comparaciones de este novel cantante con Luciano Pavarotti no se hicieron esperar. Por supuesto que ésto último es algo verdaderamente absurdo [aclaro que no soy profesional de la crítica operística, ese trabajo se lo dejo a mi amigo, el grande Escribicionista]; reconozco que sí soy fan del gran tenor italiano, por lo que me entró una especie de celo, así que me di a la tarea de navegar dentro de la página más popular de internet para ver videos, para disfutar de su interpretación de ésta aria, quizá la más conocida de Turandot: Nessun Dorma.

Dicha ópera de Giácomo Pucinni cuya trama se desarrolla en China, trata de una princesa, Turandot (voz de soprano), quien antes de aceptar contraer matrimonio con algún príncipe, les impone tres enigmas a resolver, pero si el pretendiente fallaba en alguno de éstos, no sólo no podrían obtener la mano de la caprichosa, sino que también pagarían su error con la muerte.

Mientras trascurre la historia, uno de estos gallardos caballeros, Calaf (voz de tenor), se "anima" a enfrentar el reto de la princesa de hielo y lo resuelve exitosamente, pero él también la reta adivinar su nombre antes del amanecer; si ella lo resuelve, Calaf gustosamente morirá; de lo contrario, Turandot deberá que aceptar su destino y casarse con él sin objeciones.

Es precisamente en el marco de este reto en que se desarrolla el aria Nessun Dorma (Nadie duerma), ya que la princesa ha ordenado que no se concilie el sueño sino hasta que alguien averigüe fielmente cuál es el nombre del hasta entonces príncipe desconocido.

Así, mientras los pobladores se lamentan, Calaf declama que espera que amanezca pronto para que así, la inconmovible princesa pueda finalmente ser suya.

Vaya, es una canción de una gran belleza y emotividad, y no por nada es utilizada para simbolizar el triunfo de un amor que pareciera imposible [favor de ver el filme The Mirror has Two Faces], ah... y también es el aria favorita de Pavarotti.

Disfrútala a continuación con subtitulaje al español (da click en la imagen).


Fototrivia (2)

Identifique usted, respetable lector de esta bitácora, el origen de la siguiente instantánea:



a) Escena de una película basada en el libro de Stephen King de su preferencia.

b) Baño de cualquier oficina burocrática olvidada por el gobierno del cambio y/o por el gobierno de la honestidad valiente y hasta por el que pregona las manos limpias.

c) Promocional de un nuevo producto de limpieza.

Envíe por favor un comentario con su respuesta.