Y la mejor, otro más de mis "osos": mi primer pastel. Justo cuando lo preparaba recibí una llamada telefónica, y por distraerme, le puse sal en vez de azúcar. El producto final: aunque a la vista bastante estético; a no ser que sufrieras de una deshidratación crónica, no le habría recomendado ni a mi peor enemigo el probar siquiera un bocado.
martes, 7 de junio de 2011
Mis desastres culinarios
Y la mejor, otro más de mis "osos": mi primer pastel. Justo cuando lo preparaba recibí una llamada telefónica, y por distraerme, le puse sal en vez de azúcar. El producto final: aunque a la vista bastante estético; a no ser que sufrieras de una deshidratación crónica, no le habría recomendado ni a mi peor enemigo el probar siquiera un bocado.
lunes, 15 de junio de 2009
¿Terrorismo Gastronómico o variante de violencia doméstica?
Sábado por la mañana. A minutos de salir para la Ibero.
-¿De quién son esos chilaquiles que están en la cocina? -preguntó el que suscribe este post-
-Los compró tu papá ayer -respondió a la distancia la "madre querida"- ¡Ahhh!... pero como no los metí al refri [nevera o añada el modismo mas ad hoc de su país] a lo mejor ya están echados a perder -añadió-.
Una vez que el buen Josef destapó el traste de poliestireno, suspiró ante la triste realidad de que tal vez se había quedado sin desayuno y, resignado, regresó a su recámara para terminar de empacar sus libros y demás parafernalia.
Mientras ello ocurre, y sin que el ya no tan joven hijo se diera cuenta, la amorosa progenitora se aprestó rumbo al desayunador, abrió la alacena, sacó algunos enseres, escogió una sartén, mismo que puso a fuego bajo y comenzó a preparar lo que sería su solución a la quizá involuntaria omisión de la noche anterior.
Minutos después...
-¡Ya está servido, ven a sentarte! -replicó mamá-.
-¡Ah, gracias, ma! -dijo el sorprendido vástago-.
Mientras se dirigía hacia lo que sería su primer alimento del día, nuestro protagonista meditaba sobre la rapidez con la que fue resuelto el primario dilema, ello debido a que él mismo había revisado momentos antes el frigorífico sin hallar nada en éste que pudiera haberle apetecido. Cuando llegó al comedor, tal se encontraba debidamente preparado: con la manteleta, los cubiertos debidamente ordenados, la copa con jugo de toronja, y un plato cubierto con una tapa plástica que preservaba el calor de lo que se veía como un suculento huevo revuelto con tortillas de maíz, mientras que del cuarto contiguo comenzaba a despedir el agradable aroma de café recién preparado [costaricense, of course].
-Mmm... pero que bien se ve esto -pensó el gourmetragaldabas al tiempo que depositaba su mochila en otra silla-.
Con su mano izquierda tomó el tenedor, llevó el primer bocado a la boca e inmediatamente, y justo cuando comenzaba a masticar, su temperatura corporal se elevó de súbito y sus fosas nasales comenzaron a emitir mucosa copiosamente. "¡Agua...! ¡Pan...! ¡Queso...! ¡Pan...!" -buscaba despesperado y completamente confundido el comensal mientras que el ardor en la lengua y los oídos se hacía cada vez más insoportable-.
Mientras tanto, en la sala de la casa, el padre de Josef contemplaba absorto la escena. "¿Qué te pasa? Oye, pero ¿por qué estás comportándote como troglodita... si se te hizo tarde para irte a la escuela... es tu culpa", decía. "¡Pan...! ¡Leche...! ¡estoy... enchilado!" -interrumpió balbuceante el hijo-.
Momentos después, padre e hijo preguntaron, impavidos: "Pues ¿qué le pusiste a ese huevo con tortilla?"
-Chile habanero -respondió con naturalidad la madre-
-¡¿Qué? pero ¿cómo haces eso, si tu hijo no come chile?! -Interrogó una vez más el padre de familia-.
-Pues quería chilaquiles, ¿no? -sentenció muy segura de si misma la esposa, sin reparar en las consecuencias de sus acciones-
-¿Y cuántas gotas de chile le pusiste, si se puede saber? -terció el hijo-
-Ah, pues como no había jitomates, le puse mucha, para que te quedara como salsa -externó nuevamente quitada de la pena la mamá-.
lunes, 17 de diciembre de 2007
La frase (7): Gli faccio un'offerta che non puó rifiutare
El día de ayer fui a comer con mis padres a Italianni's Pizza de la Zona Rosa. He de afirmar que en este lugar --aunque sea una franquicia gabacha-- preparan el referido platillo de forma bastante decente, a saber: pasta delgada y crocante, puré de tomate en cantidades moderadas, e ingredientes en porciones justas; vaya todo lo opuesto a esas bolas de masa e ingredientes "pichicateados" [ustedes perdonarán, pero yo no puedo llamarlas pizzas] de Domino's, Hut, Papa John's... (añada aquí su franquicia favorita).
Sin temor a equivocarme, además de hacerme el día, el factor que me hizo disfrutar en mucho la comida fue la decoración en una de las paredes, con fotos de películas italianas y (añada el sonido de redoble de tambores)... una de las máximas de Don Vito Corleone:
La verdad, yo tampoco pude resistir ni la oferta culinaria, ni a tomar esta instantánea.
sábado, 1 de diciembre de 2007
Enología para los no iniciados
De hecho, existen libros "for dummies" desde la enseñanza de idiomas, finanzas personales o temas religiosos, hasta tópicos del cuidado del hogar. El día de ayer mientras nos abastecíamos de enseres en el Sam's club, Alexei y un servidor notamos uno de estos libros, mismo que en lo personal, jamás pensé que existiera...
Insisto: mi capacidad de asombro, no tiene fin.
viernes, 10 de agosto de 2007
Experimento Culinario (2)
Así como los chinos son mundialmente famosos por comercializar toda clase de antojos montados en un palo (food on a stick); los mexicanos nos pintamos solos cuando se trata de montar un sin número de guisos ya sea en bases de masa de maíz (Cf. tlacoyos, sopes, tlayudas, tacos, quesadillas, huaraches, enchiladas, etc.) o bien, sobre panes, ya sean estos bolillos, teleras, birotes, o cualquiera de sus variantes, y que se convierten en las clásicas tortas.
¿No lo creen? Bueno, para prueba, al menos aquí en chilangolandia, son básicas las guajolotas, que no son otra cosa que una torta de tamal... y aunque parezca y sea una blasfemia para el estómago del comensal, son el desayuno salvador de miles de ajetreados y hambrientos capitalinos todos los días.
Por si ello fuera poco, hay una cadena de restaurantes propiedad del hombre más rico del mundo (Fortune Magazine, 2007) que tiene, entre sus pocos platillos decentes, los tecolotes: molletes con chilaquiles rojos y verdes.
El día de hoy, mientras desayunábamos mis compañeros y yo en la oficina, llevamos la maravillosa torta de chilaquiles un paso más adelante: le agregamos cochinita pibil [favor de agregar la cara Josef #365, es decir: mustia mea culpa], y no manchen... estaba soberbia [cósmica, intensa, extrema, chida o como quieran denominarle].
En fin, todo sea por festejar el cumpleaños del jefe... en su ausencia.
He aquí los ingredientes:
- Bolillos (teleras, birotes o cualquier otro pan de costra dura; por favor no lo intenten con focacchia, ni con pan de agua). Se deben partir por la mitad horizontal y tostarlos para mejores resultados.
- Frijoles refritos (hasta de lata). Deben untarse en el pan ya tostado.
- Chilaquiles rojos, verdes o mixtos (elaborados de antemano).
- Cochinita pibil (previamente preparada).
- Queso fresco (oaxaca, cotija, o en polvo).
- Añada crema o salsa de cebollas moradas con chile habanero al gusto.
viernes, 22 de junio de 2007
La frase (6): para un insomne gourmetragaldabas
When I am . . . traveling in a carriage, or walking after a good meal, or during the night when I cannot sleep; it is on such occasions that ideas flow best and most abundantly.Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791).
martes, 6 de marzo de 2007
El pozole con sardina
Cada que platico a amigos y familiares de mis anécdotas en ese lugar coinciden en dos respuestas: "Tú y tus comidas extrañas", o bien, "¿Pozole con sardina? ¡guácala!", a lo que yo respondo: "sí, con sardina, chicharrón y aguacate". Sí bien es cierto que a la vista el platillo no es de lo más agraciado, el contraste de sabores, lo hace único.
- 12 a 15 litros de pozole blanco ya hecho
- un manojo de epazote
- una hoja de hierba santa
- 1/4 de cebolla
- 1/4 de pipián
- 5 dientes de ajo
- 10 chiles serranos
- 8 tomates verdes.
- Comino y pimienta al gusto
lunes, 12 de febrero de 2007
Paprikka Grill & Bar
El día de ayer para festejar el cumpleaños de La Miss fuimos a comer a un nuevo lugar de la zona comercial de Ciudad Satélite que ostenta este mismo nombre, pero con doble "k". El local, según la información recabada, tiene menos de dos semanas de haber sido inaugurado y lleva el ya choteado término de Grill & Bar.
El lugar de decoración contemporánea y simple, cuenta con poco más de una docena de mesas y sillas de madera oscura. La barra, que es atendida por tres barman, es amplia y tiene a la vista todas las botellas acomodadas por tipo de bebida y en los anaqueles inferiores, se encuentran los vasos tambien perfectamente acomodados por tipo. En el piso superior se aprecian sillones y mesas ratona seguramente destinados para alojar a la chaviza que asiste por las noches tan sólo por los tragos.
Sin embargo, desde la entrada el servicio es disperso. Aunque se había hecho una reservación, para un grupo numeroso, de los tres meseros con los que cuenta el establecimiento, tan sólo uno de ellos se aparece por las mesas y lo hace con una oportunidad y gentileza dignas de un alarife.
En la carta de Paprikka se lee que los platillos se elaboran al momento, por lo que piden al cliente de su comprensión y paciencia. Lo que no se explica es cómo el que el referido mesero tardase cerca de media hora tan sólo para tomar la orden de las bebidas y casi una para llevar canastas de pan.
Y es en ese momento cuando uno de los tres socios del lugar, Eduardo Hernández (homónimo de aquel gran reportero de El Economista), hizo su aparición. A diferencia del personal que para él labora, éste último sí es servicial y lo más importante, movido: se aprestó a colocar servicios de cubiertos, mesas sin acomodar y llevar más panes recién horneados que los comensales agradecen ante lo avanzada de la tarde.
Uno de mis amigos venía con su pequeña de dos años, y no se necesita ser padre para saber que a los niños el hambre no los espera, por lo que pidió a este novel camarero le tomara la orden. Éste respondió con una negativa, a lo que mi cuate le arguyó que sus formas de atender no eran ni las mínimas, así que ante lo acomedido del servicio decidio salir a comprar Gerber's para su hija.
Interminable pareció el tiempo hasta que el ya referido mesero se digno en tomar la orden, y no lo hizo sino hasta que todas las mesas fueron ocupadas en su totalidad. Nuevamente sus otros dos compañeros brillaron por su ausencia. Cabe señalar que, además de nosotros, que ocupábamos siete mesas, tan sólo otras dos mesas tenían comensales.
Dos horas y 15 minutos después llegó --finalmente-- la comida. Se ordenó un spaghetti a los cuatro quesos ($69 pesos). En su lugar llega un macaroni (dijeron que era fusili) casi frío con consistencia chilosa y color comparable al Cheez Whiz, así como de sabor insípido.
El compadre, por su parte, encargó como primer tiempo una crema de chile poblano, imposible de comer; como segundo, una arrachera, ésta última presentada en una ración ridícula y excesivamente cocida.
Mi mejor amiga, pidió una hamburguesa paprika de carne de res ($79 pesos). La carne, había especificado se prepase término medio; sin embargo, llegó bien cocida y dura. Lo rescatable de este platillo fueron las papas a la francesa sazonadas con limón y diversas pimientas.
Su esposo, en cambio, ordenó un spaghetti con mariscos ($95 pesos). Éste último platillo sí llega como debe ser, fue lo mejor de esa infortunada merienda (pasaban ya de las 17:30 horas). La salsa de tomate con albahaca estaba sabrosa, pero los marciscos resultaron ser una guarnición que constaba de un langostino frío, un pequeño calamar y par de almejas también frías; cuando lo obvio habría sido que los frutos del mar estuviesen integrados con la pasta.
Rectifico, el mejor momento de la tarde fue cuando nos entregaron tarjetas de descuento esperando que volvamos a visitarles... Como diría el amigo Jules... ¡Seguro...!
Paprikka bar & grill
Fernando Leal Novelo #9
Ciudad Satélite, Naucalpan, Edomex.
domingo, 31 de diciembre de 2006
Antojos Tapatíos (2)
Pero he de destacar que entre las cosas que me parecen increíbles son el encontrar por lo menos en cada calle una tostadería o algún puesto de tortas ahogadas.
En las primeras, lo que venden son las clásicas tostadas de cueritos o de pata de cerdo, pero también las hay de ceviche de pescado (magníficas, por cierto); y a diferencia de lo que se acostumbra en el centro del país, aquí no hay ni de tinga ni de cochinita pibil. Y fue precisamente en la búsqueda de ese tipo de antojito que me encontré con otro lugar que llamó mi atención en sobremanera: La Taberna de Moe.
Mi visita a Guadalajara no habría estado completa sin ir a comerme una hamburguesa a las afueras de la Escuela Normal de Maestros. ¿Qué tiene de especial comer una hamburguesa en un puesto ambulante?, se preguntará el respetable. Pues bien... mmmm (Cf. cara de travesura realizada) sólo diré que son de aproximadamente 20 cm de diámetro y que uno las prepara a su gusto ¿necesito decir más?
domingo, 24 de diciembre de 2006
Antojos Tapatíos
Hoy por la tarde que llegué, una vez que literalmente arrojé mi maleta a la recámara, bajé presuroso las escaleras de la casa de mis abuelos para dirigirme al mercado de Santa Tere para buscar satisfacer algunos de mis antojos.
Caminando ya de camino a casa de mi tía me encontré con la famosa birriería de Santa Tere, un restaurante-museo de las Chivas rayadas... el olor de la birria de chivo me hizo salivar pero tuve que resistir la tentación. Seguí caminando y me encontré con dos tostaderías cuyas especialidades son las tostadas de pata de cerdo y las de cueritos. Este par de especialidades no figuran de entre mis favoritas, pero conozco a algunos que el sólo mencionarlas les provoca singular alegría.
Finalmente, no podrìan faltar los numerosos puestos de tortas ahogadas... Mañana será el día de degustarlas... mmmm.
sábado, 16 de diciembre de 2006
La cocina coreana vs Josef
Cuando practicaba Tae-Kwon-Do, por ahí de 1987, le pedí a mis padres que de cumpleaños me llevaran a comer a un restaurante de comida coreana, por aquello de conocer más acerca del arte marcial que estaba estudiando y porque los Juegos Olímpicos serían en la capital de ese país al año siguiente.
Llegó la fecha de mi onomástico y fuimos al que en ese entonces era el único restaurante de la especialidad en la ciudad de México. Se llamaba el "Pabellón Coreano" y estaba ubicado en la Zona Rosa (Estocolmo #16, entre las calles de Hamburgo y Paseo de la Reforma).
De ese primer encuentro con la gastronomía del país de la Calma Matinal, recuerdo que en la mesa había al centro una parrilla semejante a las de los restaurantes que preparan tepanyaki (cocina japonesa), que lo que nos sugirieron para comer lo traían en unos frascos de conserva que, en palabras de mi querida hermana, "olían a podrido" (en realidad estaban fermentados). Éstos se ponían en la plancha para asar y se llevaban a un plato con una salsa extremadamente picosa y con un predominante sabor a ajo.
Para no hacer el cuento largo, ese día termine comiendo verduras rayadas, y nunca más hemos vuelto a degustar este particular estilo de cocina... Hasta ayer.
Imaginen la escena:
Viernes de quincena, filas interminables en todos los bancos. Sí, en todos los bancos de la Zona Rosa; miles de usuarios que iban a cambiar cheques, pagar servicios y tarjetas, cambiar divisas, et all... 16:30 horas y sin nada en el estómago desde el desayuno de las 06:00 horas. El buen Josef tiene ¡mucha! hambre.
Una vez que ha salido del pandemonium bancario va caminando sobre la calle de Amberes pensando en las "profundidades del pan tostado" y "la inmortalidad del cangrejo" (es decir, en nada en particular), cuando de pronto un súbito olor lo devuelve al plano material de la existencia mediante el arco reflejo del reclamante estómago.
Su reacción inmediata fue dirigir el agudo sentido del olfato cual sabueso hacia el origen de aquella placentera escencia. A unos cuantos pasos de distancia aparece un anuncio que dice: "Restaurante Cheang Ki y Ya. Comida Coreana, Oriental y Sushi. Buffet $79 pesos".
Las tripas gruñen con creciente intensidad así que eflexiona por un momento considerando la experiencia anterior y concluye que si de nueva cuenta no le convence lo que va a comer, podrá acabar degustando sushi o fideos largos sin problemas.
El lugar era angosto, con decoración casi inexistente. Las paredes con tirol en color blanco. El restaurante está dividido en tres secciones, las que están junto a la recepción asemejan gabinetes como los que existían en aquellos viejos cafés de chinos del centro histórico con sus sillones de piel y sus paneles de madera. No había nadie en aquella zona.
La segunda sección, la cual se encontraba casi vacía, tenía una docena de mesas de tamaño pequeño, cuadradas. Con vista a la calle se encontraban las mesas del buffett, una para platillos calientes; y otra para los fríos donde se encontraban los rollos de sushi, las ensaladas y los postres. Finalmente la tercera sección se encontraba al fondo del restaurante, zona en la que se encontraban sentados únicamente miembros de la creciente comunidad coreana de la ciudad. Cabe destacar que lo único que separaba la ambas secciones era un biombo retractil.
Los meseros (3, hasta donde pude identificar), mexicanos todos, sin la más mínima preparación para atender a los comensales. Jamás me recibieron al entra al local, y ya no digamos me dirigieron hacia donde sentarme.
Ya instalado en la mesa y una vez que pedí un refesco de cola (no tenían ninguna clase de té), sugerí me mostraran la carta para que así me recomendaran algún platillo. Su respuesta: arrojaron la Carte de Menu a la mesa con un "permítame" como justificación, tan sólo para atender servilmente a un par de jovencitas del país extranjero en cuestión quienes en ese preciso instante habían pedido su cuenta.
Dado que el mesero en cuestión desapareció (no regresó a tomarme la orden), me puse de pie para dirigirme a la mesa del buffet. Los platillos olían bien, pero no había ninguna descripción de lo que había en cada una de las charolas.
Tome un plato, me serví un poco de cada platillo de la mesa de las especialidades, tomé un juego de palillos (chop sticks) y me dirigí de regreso a la mesa. Di el primer bocado a un trozo de arroz. Instantáneamente vino a mi mente el emblemático recuerdo del sabor a fermentado. Probé entonces unos cebollines (nabules), estaban salados, pero eran preferibles al arroz.
Seguí con unos rollos primavera versión miniatura, los cuales estaban crocantes, cual debe ser; carne de res en salsa de soya y chiles, picosa, pero de sabor agradable; Y un poco de carne en salsa agridulce, pero al darme cuenta que la vianda era era en realidad cerdo, la dejé. Me dirigí nuevamente a la mesa del buffet para coger otro plato y servirme sushi. Tristemente ya no había, los 4 o 5 mexicanos que estabamos ahí al parecer habíamos coincidido en pensamiento, así que terminé, nuevamente, comiendo verduras, en este caso, ensalada de lechuga con pepino y jitomate.
Tras probar unas fresas con crema como postre, pedí la cuenta en tres ocasiones. Pasaron cerca de 10 minutos (con el restaurante casi vacío, debo enfatizar) antes de que ésta llegara. Puse el dinero correspondiente y como no pasaban a recogerlo, sin más, salí del lugar.
Así que van dos experiencias negativas con la cocina de uno de los más bellos y emblemáticos países del mundo. Pero hay que decir que los dueños, coreanos por supuesto, de este restaurante deben escoger mejor al personal que trabaje para ellos.
jueves, 23 de noviembre de 2006
Thanksgiving Day
De aquella oportunidad, además de venir a mi mente todo el pavo en salsa de arándano (turkey in cranberrie sauce) que comí junto con elotes (sweet corns) y el tradicional pastel de calabaza (pumpkin pie), quisiera resaltar el contexto de esa fiesta.
Según la "tradición"norteamericana, se dice que un grupo de ingleses que habían sido expulsados de su país y de los Países Bajos (Holanda) por sus creencias religiosas (principalmente eran puritanos, aunque algunos sostienen que había también entre ellos anabautistas), llegaron al continente en el barco Mayflower a lo que hoy es el estado de Massachusetts."Por estos favores que Tú nos has dado,
te damos las gracias, oh buen Padre Dios.
De tu buena mano nos das el alimento.
De Ti es nuestra vida, de Ti también salud,
a Ti te alabamos, oh todos, amén".
La frase (3): Huele como a Navidad
Justo la noche del día de mi cumpleaños, se "dejaron venir los pingüinos", es decir, comenzó a soplar un aire helado y por ende, la temperatura descendió muchísimo. Al día siguiente, el frío empeoró tras comenzar a caer agua-nieve y en consecuencia, los volcanes que rodean la ciudad de México (el Popocatépetl, el Ixtlazihuatl y el Ajusco) amanecieron llenos de nieve.Una vez concluido el Mexican Revolution weekend y regresar a la cotidianidad de las labores en la Universidad, prácticamente toda la comunidad académica y administrativa nos vimos con la infortunada realidad de que el H.H. Campus es una congeladora.
(Cf. Plop). Y me dije a mí mismo: mi mismo, creí que ya había visto todo.
jueves, 9 de noviembre de 2006
Il Mantelazzo
Anoche, al llegar al festejo de Aniux y pedir la infaltable pasta a la medida (infomercial ibid.) me quedé con el crayón con el que seleccioné los ingredientes de mi elección. Fue entonces cuando hizo acto de presencia, en mi mente claro, ese "furor de la inspiración" que es "tan nocivo para la creatividad".
Con crayola en mano, me dije a mi mismo: "mi mismo, tiene años que no dibujas nada a mano alzada, ¿Por que no reproduces los elementos que tienes alrededor y los obsequias a la festejada, tal y cómo lo hicieron en tu pasado onomástico?"
Y pues que empiezo a dibujar cada uno de los detalles de la botella de aceite de olivo que tenía frente a mi. Claro, yo estaba entradísimo como cuando solía hacer mis comics en la secundaria... ya estaba a punto de terminarla y seguir con la reproducción de la vajilla y el salero cuando en ese momento, dos de mis amigas me interrumpieron... (Cf. inserte el sonido que producen los frenos de un auto al accionarse intempestivamente o el de un reproductor de discos de vinilo al retirar la aguja).
"¿Qué haces?", dijeron. Tan quitado de la pena estaba, pero al mismo tiempo, sorprendido negativamente por la interrupción, levanté el rostro y les dije: "Pues dibujando, ¿no ven?".
--Sí, ya vimos, pero sobre el mantel de tela, añadieron.
En ese instante sentí una vergüenza enorme, como si todo el derredor se oscureciera y se precipitara sobre mi, e instintivamente busqué cubrir "mi recuerdito" con lo que fuera. Y ¿qué creen? que llegó el mesero con la comida. Mi reacción, la cara Josef #32495, a saber: risa nerviosa muy obvia.
Sólo alcancé a medio ver la reacción del buen hombre, una mezcla de risa con un "no es posible". Los siguientes minutos, como todo hombre culpable, busqué la "injustificable justificación" de mis actos. Como dice eun dicho: "defender lo indefendible".
¿Quién iba a decir que de todas las mesas del restaurante me iba a sentar en la única que no tenía mantel de papel? Y no sólo eso, que no iba a notarlo.
Resignado, me comí la pasta --¡cuánto dolor!-- y cabisbajo acepté que el mundo apreciara mi efímera y poco afortunada obra.
En fin, he aquí la foto, cortesía de la festejada.
Anécdota de un Desayuno
De común acuerdo, decidimos ir al sitio al donde solíamos ir como familia los fines de semana y donde salvo algunas excepciones, pedíamos chilaquiles.
He de comentar en esta oportunidad que, cuando éramos niños, mi papá solía decirnos que cuando salíamos a comer a algún lugar, al que fuera, siempre desquitaba con creces lo que pagaba, sobretodo cuando era en buffets. Interprétese como que "siempre hemos sido de buen diente".
Una vez instalados en el restaurante, la mesera nos dijo que ahora los desayunos buffet ya incluyen uno de los partidos de la carta, por lo que un servidor, el gourmetragaldabas® favorito de todos, ni tardo ni perezoso, pidió un "ganadero a caballo", esto es un corte de arrachera (carne de res) acompañado de un huevo frito y... ¡adivinaron!: chilaquiles (Así es, reconozco mi adicción a este platillo típico).
Pero mientras éste llegaba, me dispuse a preparar un plato de Cereal a la Josef, es decir: Froot-Loops, Chococrispis, Zucaritas y All Bran con yogurth de fresa y leche. Aunque la combinación se lea y vea muy poco ortodoxa, créanme que sabe bastante bien.
La querida hermana, mientras tanto, se servía un plato de menudo (panza de res en caldillo de jitomate, platillo que en lo personal no me gusta para nada), y una vez terminado éste, siguió con ¿qué creen? ¡Chilaquiles!
Ambos, "de puro coraje", en honor de los viejos y felices tiempos, así como por nuestros padres que no pudieron estar presentes para la ocasión, nos comimos finalmente un hotcake con jalea de frambuesa y chocolate.
Por si se lo preguntaban. ¡No!, no comí nada más en todo el día --sí tengo vergüenza--... bueno, nada hasta las 9 P.M. en que fui al Macarroni & Grill para festejar el cumpleaños de Aniux y donde, para variar, degusté una pasta a la medida que consistió de corazones de alcachofa, champiñones rebanados y espinaca fresca en salsa pesto (aceite de olivo y albahaca).
Jajaja... bueno, sólo algo de vergüenza.
viernes, 28 de julio de 2006
El Padrino (Mangiare)
Desde que el cine existe, la comida ha tenido papel fundamental en éste. Como ejemplo clásico tenemos aquellas inolvidables escenas protagonizadas por Charles Chaplin, en una de las cuales, el genial actor del cine mudo clava dos tenedores a un par de patatas e improvisa una secuencia de baile con ellas; y que decir de aquella otra en la que pretendía comer unos zapatos con cubiertos y sorber las agujetas cual si fueran spaghetti.
Cualquiera que esté familiarizado con la pasta italiana sabe que una vez cocinada ésta, necesita forzosamente de una salsa para acompañarla (esta simbiosis sería equivalente, en su versión mexicana, a la tortilla con los chiles). En la obra de Puzzo-Coppola, muchas de sus memorables escenas están relacionadas con, adivinó usted bien, la pasta.
Curiosamente, en este largometraje, la mayoría de las escenas relacionadas con esta necesidad primaria del ser humano son dichas por el personaje de Clemenza (Richard Castellano). Mi escena favorita es cuando Michael Corleone (Al Pacino) recibe una llamada telefónica de su novia, Kate Adams (Diane Keaton), y tras colgarle, el veterano criminal le muestra como hacer un básico spaghetti bolognesa:
“Aprende algo, tal vez cocines para 20 sujetos algún día. Se empieza con un poco de aceite de oliva y se fríe algo de ajo. Luego picas algo de tomate, lo fríes, procuras que no se queme. Lo hierves primero y mezclas toda esa salsa con las
albóndigas (meatballs), agregas un poco de vino y finalmente, una pizca de azúcar… ese es mi secreto”.
Sencillamente, me encanta el papel de este personaje. Todo el tiempo está comiendo o bebiendo algo, y su frase para la historia es sin duda aquella en la que le dice a su asistente: “deja el arma, pero no olvides los canelones”.
Pero la escena central es, sin duda, la que se realiza en un pequeño restaurante donde "sirven la mejor ternera de Nueva York". En dicho sitio es donde Michael ultima a Virgil “il Turko” Sollozzo (Al Lettieri) y al corrupto jefe de policía, Mc Cluskey (Sterling Hayden), quien aparece comiendo un Stracotto alla Lombarda.
Pero estas no son las únicas referencias culinarias. En otro tomo de la saga, en El Padrino III, hay muchas. Como aquella en la que se está conjurando el complot para asesinar a Don Corleone, y en donde Don Altobello (Eli Wallach), mientras negocia con Mosca (Mario Donatone), come unas rebanadas de pan con "aceite de olivo extravirgen"y explica las propiedades únicas de este producto de "denominación de origen" que existe "sólo en Sicilia".
Sigan disfrutando de esta magnífica obra maestra. Su ideología (de clic aquí), su música (de clic aquí), y ahora también de su riqueza culinaria.
Buon appetito!
Ricetti di cucina
SPAGHETTI BOLOGNESA ALLA CLEMENZA
Ingredientes
- 12 Tomates sin cáscara machacados o amartajados
- 2 cucharadas soperas de aceite de olivo, preferentemente extra virgen.
- 3 dientes de ajo picado finamente
- 2 latas pequeñas o una grande de pasta de tomate
- 1 cucharada de albahaca y una de orégano (ésto ultimo no se ve en el filme, pero son indispensables).
- 500 gramos de carne molida de res; también puede usarse salchicha italiana (es parecida al chorizo de México en su presentación), o bien, albóndigas.
- 2 cucharadas de vino de mesa (tinto seco).
- 1/4 taza de azúcar.
Instrucciones
1. En una olla grande de metal (acero es lo más recomendable), caliente el aceite de olivo a fuego medio, una vez que esté caliente, agregue el ajo y revuelva hasta que esté frito.
2. Incremente ligeramente la intensidad del fuego y añada los tomates y mezcle hasta que se integren.
3. Incorpore la pasta de tomate, la albahaca y el orégano.
4. Añada la carne y mézclela hasta que se vea cocida.
5. Por ultimo, vierta el vino y la azúcar.
6. Reduzca el fuego a bajo y deje calentando la salsa por lo menos 20 minutos más, removiendo ahora ocasionalmente.
7. Sirva el spaghetti en un gran platón, báñelo con la salsa y preséntelo en la mesa al centro para el deleite de los comenzales.
Variaciones: puede añadir un poco de anchoas junto con el ajo para añadirle volumen; o bien, trozos de aceituna negra junto con la albahaca. Puede añadir más azúcar o trozos de zanahoria horneada si el sabor de la salsa le parece demasiado ácido o salado.
STRACOTTO ALLA LOMBARDA
Ingredientes
- 1 ½ kg. de carne de ternera
- 50 gramos de mantequilla
- 1 vaso de vino tinto seco
- 2 cebollas
- 2 zanahorias
- 2 hojas de perejil
- 1 costilla de apio 60 gr. de jamón
- 2 cucharadas de salsa de tomate
- 1 diente de ajo
- 1 litro de caldo de carne
- Sal y pimienta al gusto.
Preparación
1. El jamón, cortado en tiras, sirve para mechar la carne.
2. Una vez hecho esto, atar la carne para mantener la forma durante la cocción.
3. En una cazuela de medida adecuada a la carne, poner el aceite y la mantequilla y apenas estén calientes, poner la carne, dorándola por todos los lados.
4. Bañarla con el vino y apenas éste se evapore condimentarla con la sal y la pimienta.
5. Añadir a la cazuela la cebolla, zanahoria y apio cortados gruesos y el perejil, rehogar un minuto y añadir el caldo caliente y, por fin, la salsa de tomate.
6. Tapar el recipiente y dejarlo sobre el fuego, bajísimo, 2 a 2 1/2 horas o el tiempo necesario para la cocción del stracotto al punto.
GNOCCHI
Ingredientes
- 1 kilo de papas
- 330 gramos de harina
- 2 yemas de huevo
- Sal al gusto
- 1 diente de ajo pequeño
- 1 cebolla chica
- 1 kilo pulpa de tomate fresco o 3 latas de tomates peritas
- hojas de albahaca
- 50 gramos aceite de oliva
- 150 gramos de queso rallado tipo parmesano.
Preparación
1. Para la salsa, comience haciendo picando el diente de ajo y la cebolla finamente, colocar en una cacerola con el aceite de oliva y freir.
2. Agregar la pulpa de tomate o los tomates en lata triturados, las hojas de albahaca picadas, la sal. Cocine unos 40 minutos a fuego lentísimo hasta espesar.
3. Para los gnocchi, haga las patatas puré.
4. Una vez hecho esto, haga pequeñas bolitas y sumérjalas en un recipiente con las yemas de huevo.
5. Al terminar, báñelas en la harina hasta que ésta las cubra completamente
6. Ahora, sumérjalas en una cazuela con abundante agua y sal (ésta ya deberá estar hirviendo)
7. Sáquelos cuando floten todos y cuele.Sirva condimentando con la salsa y abundante queso.
Otro sitio web con recetas de cocina inspiradas en la película de El Padrino:
martes, 4 de julio de 2006
Experimento Culinario
- Y finalmente, uno más con puntas de res (carne de res cortada en tiras mezclada con jitomate y champiñones).
Primeramente calenté la carne a fuego bajo en una olla y cuando ésta comenzaba a borbotear, le incorporé los frijoles machacados y los mezcle hasta que se intergraron perfectamente.
Después, vacié el spaghetti en otra olla la cual ya tenía previamente calentándose agua, pero como la pasta ya estaba hecha, la deje sumergida sólo medio minuto, la saqué y la dejé escurriendo en un colador.
Finalmente, serví en un bowl la pasta y encima la bañé con la mezcla de carne-frijoles, y claro, no podía faltar, queso parmesano.
domingo, 25 de junio de 2006
Festival de Pastas en Macarroni & Grill
Glosario:Concertasesiones: término político orgullosamente mexicano. Su autoría se debe, supuestamente, a Porfirio Muñoz Ledo y hace referencia a la solución de conflictos, al reacomodo, alianzas y componendas. Su origen data de 1991, cuando el PRI, cedió la gubernatura de Guanajuato al PAN a cambio de que no gobernara la entidad Vicente Fox, sino Carlos Medina Plascencia.Buenos oficios: es una técnica de resolución pacífica de los conflictos, a través de la cual, un tercero, utiliza su influencia moral y política para establecer el contacto para la negociación.
Breviario: el brownie que dan de cortesía en los onomásticos es sencillamente sublime.
domingo, 28 de mayo de 2006
Banana Caramel Frapuchino
A simple vista parecía un caramel machiatto cualquiera. Fue entonces, tras recibirlo y colocar dentro del envase la pajilla, -popote pour les mexicans comment moi- que de inmediato percibí el vigorizante olor a plátano mezclado con canela: sencillamente, me hizo despertar.
Decidí salir del establecimiento tras comprobar que ya para esa hora, 7:15 estaba atiborrado. Ninguno de sus cómodos sillones de ante o piel se encontraba vacío, y ya no hablemos de las secciones del periódico Reforma que tienen de cortesía.
Mesas ocupadas por laptops, y un mar de individuos de distintos orígenes étnicos y hablando por lo menos tres lenguas además del español se encontraban deambulando por los alrededores de la barra a la espera de sus bebidas personalizadas, mientras que por no lejos de ahí algúno pedía "un Latte light venti deslactosado".
"Come on! ¿Cómo pueden pedir algo así?" -me pregunté-; escasos instantes después escuché: "quierou un Capuchinou altou con... em... un shot de mint, por favour".
Al instante, se volvió mi rostro y halló a una hermosa mujer de unos treinta y tantos, alta, de más de 1.75 mts, extremadamente blanca, de cabello castaño largo, traje sastre color gris oscuro y tacones negros. Olía como a lavanda.
"Debería de venir más seguido a esta hora", medité brevemente mientras suspiraba con una más que alargada exhalación. Resignado, me dirigí a la puerta de salida, hacia la fría mañana sobre el Paseo de la Reforma.
Mientras cruzaba la calle y observaba al Ángel de la Independencia rodeado de tablones de madera, varillas y mallas negras, decidí, finalmente, dar el primer sorbo: destacaba, obviamente, el sabor acidulce del fruto del banano, el cual contrastaba con el cuerpo y el tostado del expreso, los cuales eran complementados muy sutilmente por un dejo sabor cajeta.
Regresé a la oficina, y ya para entonces me moría de frío... ¡Sólo a mi se me ocurre beber un café con hielos cuando la temperatura ambiente no pasaba de los 5 centígrados!
Pero he de decir en mi defensa que disfruté hasta la ultima gota. Pasé con el dedo índice los sobrantes de la espuma y el caramelo, y cual niño pequeño, con el popoté, traté de absorber, ruidosamente, las más mínimas y aisladas gotas de la ya disfrutada bebida.
No dejen de probarlo.
jueves, 11 de mayo de 2006
La frase: Comer pizza dulce es como echarle cajeta a un jocho
A los pocos días de reflexionarlo, el gourmetragaldabas® que suscribe esta bitácora decidió hacer el experimento para comprobar que tan factibles y comibles son ambos remedos culinarios.
Si existiecen los "pecados mortales" comer las mal llamadas pizzas de postre seria uno de ellos. En Papa John's comercializan una canela con azucar glaseada, otra de manzana horneada y otra de plátanos (ya descontinuaon la de durazno), pero el otro día una amiga me platico que en su estancia en los United States llegó a probar una de gnutella (crema de avellanas) con chispas de chocolate blanco, chocolate amargo, chocolate con leche y canela. Pero eso no es todo, pues en lugar de ponerle salsa catsup o inglesa, nuestros queridos vecinos, los gabachos, todavía osan bañarla de miel de maple [y luego se preguntan ¿por qué son el país con mayor índice de obesidad en el mundo?... y los mexicanos vamos en seguida para igualarles].
Sobre el segundo platillo... ¿qué puedo decir? Solamente que la musa está en lo correcto y que EVITEN INTENTARLO.