domingo, 5 de septiembre de 2010

Del olvido al ya recuerdo

¿Alguna vez les ha pasado?

Este lluvioso día tomé un taxi, me dispuse a charla con el conductor acerca del informe presidencial, resulto bastante entretenida la plática.

Pero como 10 minutos después de que llegué a casa me si cuenta que dejé olvidado mi paraguas. Por cierto el tercero que compro en dos meses... Creo que mi memoria no da para conservar esta clase de accesorios.


-- Desde Mi iPhone.

viernes, 20 de agosto de 2010

Ahora resulta...

Blogueando desde Ciudad Juárez, Chihuahua.

Estoy que no quepo en mi... bueno, algo así.

Resulta ser que en ésta mi segunda gira de trabajo por esta frontera: tierra de los burritos, de Juan Gabriel, El Chamizal (territorio recuperado por México en 1967), de la excelente crónica de viajes del amigo escribicionista, y de otras cuestiones mucho menos agradables como Las Muertas de Juárez, Manuel Espino etc., debido a su privilegiada posición geográfica, es posible conseguir con relativa facilidad algunas bebidas que en el DFectuoso serían casi imposibles, a saber: D&W y Coca-Cola Classic [en esta categoría habría entrado hasta hace algunos meses el Dr. Pepper, pero ya es posible conseguirlo hasta en el STC Metro].

Sí, así es, la Coke gringa pues, aunque ustedes no lo crean, sabe muuuuy pero muuuuuy diferente a la que consumimos en México. No mejor, ni peor, simplemente diferente y pues sólo me resta decir que soy fan.

[Nota: llevaba toda la semana buscando las referidas bebidas mientras hacía una obligatoria escala técnica en la que degustaba, -generalmente- un burrito de "guisada", cuidando, of course, que la corbata del día no se ensuciara].

Bueno, bueno... pero ello no es el tema central de este post sino que, justamente cuando me encontraba pagando mis bebidas a los vendedores de un puesto ambulante, ubicado frente a una de las naves industriales de la zona más septentrional de la ciudad, escuché decir claramente a una señora de unos cincuenta y tantos años, sin un diente frontal superior [chimuela, pues]: "Miiijo, dele este cambio al mushasho doctor" [Cf. añada acento chihuahuense, es decir, sustituya la "ch" por "sh"] .

Obviamente, me quedé con la cara Josef #222 [I beg your pardon? / ¿Escuché bien? / pardone-moi?] . Y sí, lo esuché de nuevo. Inmediatamente el obediente pre-adolescente me entregó las monedas con un claro: "aquí tiene, doctor". Luego, la señora en cuestión hace el favor de interrumpir mi ausencia mental y me dice: "Pues qué, ¿a poco no es usted doctor?".

Le respondo que no, que soy (un simple y mortal) periodista-internacionalista. "¡Ah!... ¿y eso qué es?".

(Plop)

martes, 1 de diciembre de 2009

Dando un review acerca de mi experiencia con City Pass

El año pasado tuve la bendición de estar cuatro días en una ciudad de los Estados Unidos, la cual solamente anhelé visitar casi 15 años... sí, media vida.

Bueno, la razón por la que me animé a escribir este post, tras casi seis meses de ausencia [debería renombrarlo como "El blog abandonado de un gourmetragalabas] fue que, le compré un City Pass de Nueva York a una de mis mejores amigas y a la hora de comprarlo, con la misma tarjeta que utilicé en aquella ocasión en que fui a Toronto, Canadá, y mi amada ciudad de Atlanta, Estados Unidos, quiero creer que su sistema me "identificó" y me sugirió que diera mis impresiones de su producto.

Lo que me sorprendió fue optaron poner en su sitio únicamente la reseña que hice de las "atracciones turísticas" de Atlanta [mmm... editores]. Pero bueno, espero que de perdida me gane algún premio, soñar no cuesta nada.

lunes, 15 de junio de 2009

¿Terrorismo Gastronómico o variante de violencia doméstica?

La siguiente es una historia verídica.

Sábado por la mañana. A minutos de salir para la Ibero.

-¿De quién son esos chilaquiles que están en la cocina? -preguntó el que suscribe este post-
-Los compró tu papá ayer -respondió a la distancia la "madre querida"- ¡Ahhh!... pero como no los metí al refri [nevera o añada el modismo mas ad hoc de su país] a lo mejor ya están echados a perder -añadió-.

Una vez que el buen Josef destapó el traste de poliestireno, suspiró ante la triste realidad de que tal vez se había quedado sin desayuno y, resignado, regresó a su recámara para terminar de empacar sus libros y demás parafernalia.

Mientras ello ocurre, y sin que el ya no tan joven hijo se diera cuenta, la amorosa progenitora se aprestó rumbo al desayunador, abrió la alacena, sacó algunos enseres, escogió una sartén, mismo que puso a fuego bajo y comenzó a preparar lo que sería su solución a la quizá involuntaria omisión de la noche anterior.

Minutos después...
-¡Ya está servido, ven a sentarte! -replicó mamá-.
-¡Ah, gracias, ma! -dijo el sorprendido vástago-.

Mientras se dirigía hacia lo que sería su primer alimento del día, nuestro protagonista meditaba sobre la rapidez con la que fue resuelto el primario dilema, ello debido a que él mismo había revisado momentos antes el frigorífico sin hallar nada en éste que pudiera haberle apetecido. Cuando llegó al comedor, tal se encontraba debidamente preparado: con la manteleta, los cubiertos debidamente ordenados, la copa con jugo de toronja, y un plato cubierto con una tapa plástica que preservaba el calor de lo que se veía como un suculento huevo revuelto con tortillas de maíz, mientras que del cuarto contiguo comenzaba a despedir el agradable aroma de café recién preparado [costaricense, of course].

-Mmm... pero que bien se ve esto -pensó el gourmetragaldabas al tiempo que depositaba su mochila en otra silla-.

Con su mano izquierda tomó el tenedor, llevó el primer bocado a la boca e inmediatamente, y justo cuando comenzaba a masticar, su temperatura corporal se elevó de súbito y sus fosas nasales comenzaron a emitir mucosa copiosamente. "¡Agua...! ¡Pan...! ¡Queso...! ¡Pan...!" -buscaba despesperado y completamente confundido el comensal mientras que el ardor en la lengua y los oídos se hacía cada vez más insoportable-.

Mientras tanto, en la sala de la casa, el padre de Josef contemplaba absorto la escena. "¿Qué te pasa? Oye, pero ¿por qué estás comportándote como troglodita... si se te hizo tarde para irte a la escuela... es tu culpa", decía. "¡Pan...! ¡Leche...! ¡estoy... enchilado!" -interrumpió balbuceante el hijo-.

Momentos después, padre e hijo preguntaron, impavidos: "Pues ¿qué le pusiste a ese huevo con tortilla?"
-Chile habanero -respondió con naturalidad la madre-
-¡¿Qué? pero ¿cómo haces eso, si tu hijo no come chile?! -Interrogó una vez más el padre de familia-.
-Pues quería chilaquiles, ¿no? -sentenció muy segura de si misma la esposa, sin reparar en las consecuencias de sus acciones-
-¿Y cuántas gotas de chile le pusiste, si se puede saber? -terció el hijo-
-Ah, pues como no había jitomates, le puse mucha, para que te quedara como salsa -externó nuevamente quitada de la pena la mamá-.

miércoles, 13 de mayo de 2009

What if... Josef, Moraga, Penieres, JJ y Rich fueran juntos al cine a ver Star Trek

Como ya muchos de ustedes saben, debido a la contingencia provocada por el virus de influenza humana (A H1N1), el estreno de la precuela de la Saga de Viaje a las Estrellas ha sido pospuesto hasta el próximo 5 de junio.

Mientras el día se acerca, en el Facebook ya han comenzado las ejem... "muestras de apoyo" hacia un servidor para que "contenga la desesperación" hasta entonces [a menos que alguna alma caritativa me obsequie el boleto de avión de ida y vuelta hacia alguna ciudad importante de Estados Unidos o Canadá].

Por ejemplo, la tarde de ayer, el amigo y cartonista Penieres hizo el favor de enviarme la siguiente tira cómica de Scott R. Kurtz. La cual ejemplificaría casi a la perfección lo que acontecería en la sala cinematográfica (favor de dar click en la imagen para ampliarla):



Live Long and prosper!

martes, 28 de abril de 2009

La influenza porcina hace... ¿Lo que el viento a Juárez?

En esta época de crisis económica y de fiebre puerca [Kevy, dixit], nuestra otrora orgullosa modena nacional, ya ha sido blindada... al menos en el papel.

Al menos al pagar los vendedores podrán tener cierta certeza de que no serán infectados con este "virus nuevo".

Ah, y muy importante. Para que las huestes del Peje no se cuelguen de esta imagen, para sus fines electoreros, el billete fue cuidadosamente escogido para que no incluyera el "águila juarista".


Tomado del Carelibro de Salvador Leal.

Cartón de Solís


Tomado de la sección Comunidad de Excélsior.