martes, 24 de octubre de 2006

Guardianes de Altamar (The Guardian)

Kevin Costner es quizá uno de los actores/directores hollywoodenses que cada que aparecen en algún filme, me llama la atención ver.

Por supuesto que ha tenido desde joyas del séptimo arte como Danza con Lobos (Dances with Wolves, 1990), Campo de Sueños (The Field of Dreams, 1989) o Un Mundo Perfecto (A Perfect World, 1993); éxitos comerciales como El Guardaespaldas (The Bodyguard, 1992), o Robin Hood (Robin Hood, Prince of Thieves, 1991); largometrajes irrelevantes como JFK (1991), 13 Días (The Thirdteen Days, 2000) y Dicen por Ahí (Rumor has It, 2005); hasta sendos bodrios como Mundo Acuático (Waterworld, 1996) y El Mensajero (The Postman, 1997).

Confieso que de toda su filmografía, mis favoritos son, por razones más que obvias --para los no iniciados, léase películas relacionadas con el béisbol--, además del Campo de Sueños: La Bella y el Campeón (Bull Durham, 1988) y Por Amor al Juego (For Love of the Game, 2000); la que merece esta reseña: Guardianes de Alta Mar (The Guardian, 2006) quizá no llegue a grandes alturas, pero merece ser vista con agrado.
Sí bien es cierto que la trama de la historia llega a ser bastante predecible y en momentos parece un collage de Una Tormenta Perfecta (The Perfect Storm, 2000), con Hombres de Honor (Men of Honor, ibid), Pasión y Gloria (Top Gun, 1986) y hasta Guardianes de la Bahía (Baywatch TV series) --aunque sin Pamela Anderson o Carmen Electra--, ésta se defiende y logra animar al espectador de este letargo postveraniego plagado de remakes y secuelas.

Costner interpreta a Ben Randall, un buzo rescatista que labora en el océano más peligroso del mundo: el ártico. Tras un fallido rescate y con su matrimonio en picada, su jefe lo manda a dar clases a la academia de la Guardia Costera --cliché-- y ahí es donde conoce al novato Jake Fisher (Ashton Kutcher) un joven con excepcionales habilidades en la natación y un ego aparentemente indomable --cliché encore--.

El resto de la historia, ya podrán preveerlo; sin embargo, lo que hace rescatable a este blockbuster es que realza la labor de una de las más peligrosas profesiones del mundo: los rescatistas, el ambiente en que trabajan y los sacrificios que éstos deben hacer, cual médico, al tomar la decisión de quién vive o quién muere.

Por supuesto, como en todos los filmes de su categoría (entiéndase propositivos) la trama realza las cualidades de la gente, lo "maravilloso" de trabajar en equipo, de "buscar perdonarse uno mismo", "disfrutar la vida", etc.

Agradable fue además ver al joven Kutcher en un papel no cómico y demostrar que tiene madera de actor para papeles no sólo sentimentaloides, sino hasta serios; salvo un par de diálogos soeces dignos de cualquier filme de Tom Cruise.

Quizá estoy justificando demasiado a esta producción dirigida por Andrew Davis. Por lo que mejor les recomiendo vayan a verla y expresen su parecer.

Ficha técnica:
Guardianes de Alta Mar (The Guardian, 2006)
Dirección: Andrew Davis
Interpretación: Kevin Costner, Ashton Kutcher, Sela Ward y Clancy Brown
Duración: 136 minutos
website.

jueves, 19 de octubre de 2006

¡Rayos!

Aún en nuestra sociedad postmoderna la gente sigue, por decirlo de algún modo, temiendo y teniendo sumo respeto al fenómeno natural de las tormentas eléctricas. Podría decirse que es un fenómeno heredado desde hace cientos o miles de años en casi la totalidad de las culturas.

Los griegos, tenían como su dios principal a Zeus, quien era asistido por Hefestos (Vulcano) en la fabricación de los relámpagos; los romanos retomaron la deidad y sólo le cambiaron el nombre a Júpiter; los etruscos tenían a Aplu (que posteriormente en la civilización helénica derivó en Apolo).

Otras civilizaciones como la de los incas tenían para deidificar al rayo a Catequil; los mayas a Coyopa; los aztecas a Tlalcoc (no sólo era dios de la lluvia --¡eh!--); finalmente, los eslavos, adoraban a Perún; y el resto de las civilizaciones germánicas y nórdicas a Thor (también conocido como Döner), mismo que hoy es un importante personaje de comics para la casa editorial Marvel Comics.

Si quieren conocer más acerca del rayo en las mitologías, les recomiendo visiten este sitio: "Rayos y centellas".

Siguiendo con la importancia del rayo, no hay que olvidar a uno de los héroes de la (poca) historia norteamerica: el escritor, diplomático, político y científico, Benjamin Franklin (1706-1790).

Y es que fue gracias a su descubrimiento del pararrayos, mismo que fue producto de la demostración científica de las cargas eléctricas en las nubes, lo que le hizo pasar a la postreridad como un hombre sabio, culto... en lugar de convertirse en un hito (aunque no tan comparable al Marqués de Sade) como uno de los más connotados libertinos sexuales.

Otro de los usos populares que tiene el relámpago en la cultura hispánica es su uso en frases de uso común, algunas de ellas ya muy demodé (fuera de moda) como los son: "Voy como de rayo", es decir, iré lo más rápido posible; "Rayos", que es equiparable a: diantres, maldición, demonios, etc.

Y la mejor de todas: "Que me parta un rayo". Que es utilizada en diferentes contextos. Por ejemplo, para decir: "¡No lo puedo creer, ya vas a cumplir 28 años! (Cfr. An american saying loudly: "Oh my Gosh!"). --Nótese que la oración original era: "¡Qué me parta... ¿ya 28?"--

Otro sentido que se le puede dar a esta frase es el de retar a alguien ya sea para aseverar que se dice la verdad, o inclusive, para ocultar mejor una mentira: "Te lo juro, sino, que me parta un...".

Después de todo, es más probable que una persona tenga un accidente al caer por unas escaleras que a que el fenómeno meteorológico en cuestión reaccione ex profeso en contra del convocante.

Mmm.. pero sólo en caso de que la probabilidad te vaya a ser adversa, checa cómo se vería:


Por cierto, la foto no es un montaje, es muy pero muy verídica. Lee aquí la historia y piensa bien si quieres usar como tu defensa la tan trillada frase arriba mencionada; después de todo, se calcula que la intensidad de un rayo sólo oscila entre los 3 y los 200 millones de volts a un promedio de 20 mil amperes .

Más información para entender las diferentes formas de medición eléctrica aquí.

¿Gulp?

lunes, 9 de octubre de 2006

¿Mozart vs el Islam?

Pero que necesidad de crear tolvaneras y terror innecesario en este mundo post 11/sept.
Primero fueron las caricaturas en diarios daneses en las que se “humillaba al islam”, luego las declaraciones de “que la religión musulmana es inhumana y malvada” ―sacadas de contexto, hay que admitir― dichas por el Papa Benedictus XVI... Ahora el escándalo mundial es por una ópera… una ópera.

Desde que redescubrí mi afición por la música clásica, y sobretodo por la ópera (tenía alrededor de 13 años), compositor favorito ha sido Wolfgang Mozart.

Algunos de mis colegas debatirán sobre si su música carece de los matices dramáticos de un Wagner, de la complejidad de un Bach o de la brillantez de un Vivaldi (debate que sosteníamos la omnisciente, el escribicionista y un servidor en aquel programa radiofónico ―Diapasón― que solíamos tener, hace ya un par de años); pero de cualquier manera para mi, las composiciones del genio de Salzbugo son simplemente sublimes.

Y es precisamente una ópera del mismo W. A. Mozart, Idomeneo rey de Creta, la que ahora está en el centro de la controversia relacionada con esta supuesta "ola antimusulmana" de la Europa occidental.

Me parece verdaderamente ridículo que las autoridades de la Berlin Deutsch Oper hayan decidido en primer lugar agendar la adaptación de Hans Neuenfels de esta obra, puesto que en el año 2003 ya había sido muy criticada debido a una innecesaria escena en la que el personaje principal, Idomeneo ―dah―, toma una espada y degolla al dios Poseidón junto con Buda, Jesucristo y Mahoma a manera de protesta contra la imposición de una religión o de un "ser supremo" hacia el hombre.
BREVIARIO: TRAMA DE IDOMENEO
En la historia original, Idomeneo se ve obligado a entregar la vida de su hijo a Poseidón debido a una promesa que le había hecho de sacrificar a la primera persona que viese, una vez que su nave llega a puerto (Creta); sin embargo, el protagonista incumple el trato y en consecuencia llegan desgracias para los cretenses. Para aplacar la ira del Dios, Idamante (el hijo de Idomeneo) decide sacrificar su vida por su propia cuenta.
En el último momento el oráculo del dios del mar interviene diciendo que la ira de su amo se ha aplacado y no tendrá que realizarse el sacrificio siempre y cuando Idomeneo abdique al trono en favor de su hijo.
Ahora bien, el que con esta adaptación de la obra de Mozart se hayan levantado rencores de la comunidad islámica (por la "simbólica decapitación"), y que en consecuencia, como asustados ratones las autoridades culturales de una de las casas operísticas más respetadas hayan decidido quitar la puesta en escena para sustituirla por La Traviata (La Descarriada) de Guiseppe Verdi, fue verdaderamente ridículo, es decir, con su "autocensura" sólo avivaron "las llamas".
Simplemente fue darles razón y autoridad a estos llamados radicales, (que no son todo el universo de los creyentes del Islam); en contraste, no sorprende que no haya habido el más mínimo rumor de protesta de monjes tibetanos, o de ultra conservadores católicos y cristianos que pidieran afuera de las embajadas alemanas un castigo ejemplar para los productores y cantantes por osar ofender sus más sagradas creencias, o ya de perdida boicotearan cuanto evento cultural teutón se presentase.

Si lo que buscaban era llenar los asientos de la sala de conciertos, no era necesario. Mozart es un imán de taquilla aún a 211 años de su muerte, y la ópera como tal es un espectáculo cultural que, al menos en el Viejo Continente, todavía goza de amplísima aceptación.

Insisto, qué necesidad de ofender las creencias particulares y de efectuar acciones, para algunos grotescas, "en nombre del arte” (no busco encontrar el hilo negro sobre lo que es y lo que no es arte). Hay otra ópera también mozartiana llamada “Die Entführung aus dem Serail” (El rapto en el Serrallo) misma que está ambientada en la Turquía otomana del siglo XVIII cuyo mensaje principal es el perdón del enemigo (el antagonista es un Pashá, musulman) y la liberación de sus cautivos occidentales para evitar caer en el círculo vicioso de la violencia por diferencias político-religiosas.

Estoy seguro que el compositor de ésta y de Idomeneo jamás habría imaginado que su excelsa música sería utilizada en este tipo de ardides.

Adaptando a título personal algunas palabras de la película Amadeus: diría que la ópera está llena de virtudes humanas, no defectos; virtudes como el amor que son plasmadas en la mejor música jamás compuesta y ofrecida a los ojos y oídos de la humanidad.

Es más, el mismo Wolfgang Mozart en la última aria de la hoy mal afamada Idomeneo declama: "Torna la pace al cuore" (Regrese la paz al corazón). Una invitación que sin duda se debería de seguir y dejar de una vez por todas este tipo de diferencias de opinión.

Salam.

jueves, 5 de octubre de 2006

Más canciones pa'l funeral

Aquí en México cuando alguien muere es relativamente normal que se lleven mariachis a la ceremonia de inhumación. Aunque en años recientes un cantante surgido de un reality show ha hecho popular una canción exprofeso para ello.

A los gringos, en cambio, les gusta "I'll sleep when I'm dead" de Bon Jovi, "Stairway to Heaven" de Led Zeppelin, o "Knocking on Heaven's door" de Bob Dylan.

En el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, tal parece que el correr de los tiempos exige ya cambios en el protocolo de esta ceremonia en particular. Tal parece que están ya por quedar atrás los tiempos de las gaitas entonando "Amazing Grace", "Auld Lang Syne", o hasta la inolvidable "In my Life" de The Beatles.

Una encuesta publicada el lunes pasado reveló que a los británicos les gustaría que en la última ceremonia de sus vidas se entone, alguna de las siguientes canciones:

1.- "Goodbye my lover" - James Blunt (obtuvo el 51% de las preferencias).



2.-"Angels" - Robbie Williams.



3.- "I had the time of my life", del filme Baile Caliente (Dirty Dancing).



4.- "Wind Beneath my Wings" - Bette Midler
5.- "Pie Jesu" - Sarah Brightman (del Requiem de Andrew Lloyd Webber).
6.- "Candle in the Wind" - Elton John
7.- "With or without you" - U2
8.- "Tears in Heaven" - Eric Clapton
9.- "Every Breath you take" - The Police
10.- "Unchained Melody" - The Righteous Brothers

¿Y ustedes cuáles escogerían?
En lo personal, a mi me agradaría que pusieran la canción "Con te partiro" en la interpretación de Andrea Bocelli y Sarah Brightman.


O bien, el "Laudate Dominum" (Kv. 339) de Wolfgang Amadeus Mozart.



lunes, 2 de octubre de 2006

El fin de una era

Soy un archirequeterrecontramega fan de los Atlanta Braves desde 1991. Todo comenzó por un jugador quien había estado antes con los Dodgers de Los Angeles y quien era contemporáneo de Fernando Valenzuela.

De aquella ya remota época jamás olvidaré, por ejemplo esa jugada en el 7° juego por el National League Championship Series (NLCS) donde el jugador en cuestión, quien por cierto era el corredor más lento del equipo: Sid Bream (lean con atención el autógrafo y busquen su significado), en una jugada suicida, corrió al homeplate desde segunda base e hizo que Atlanta calificará a su primera serie mundial. Vean el video que aparece a continuación, mismo que ya es uno de los momentos icónicos del deporte estadounidense.


Desde ese entonces siempre consideraba lo mejor, pero también lo peor del año, al mes de octubre. ¿Por qué? Pues porque la novena de la que soy seguidor siempre, de alguna u otra manera, calificaba a la postemporada (para los lectores panboleros esto es que pasaba a las semifinales).

Pero este año ya no será así. Mis tan amados Braves (usando términos del cronista Pepe Cegarra), "se quedaron en la lona", en un lastimero tercer lugar de la división Este de la Liga Nacional con un record olvidable de 79 juegos ganados y 83 perdidos; a 18 victorias del puntero, los odiosos Mets de New York.

¿Qué implica esto para un servidor?
Bueno, he de reconocer que es menos doloroso saber con una antelación de casi dos meses que tu equipo "no pasará", a tener que ver por TV su eliminación de la serie de campeonato, o peor aún, en la Serie Mundial (sólo ganaron en 1995).

Sin embargo, implica además no tener el privilegio de ver lanzar una vez más a mi pitcher favorito: John Smoltz (quien es por cierto es también el capellán del equipo).

Me cuesta pensar en que este gran siervo de Dios, y que ya es todo un veteranísimo en el Rey de los Deportes (tiene 39 años), sea cambiado de equipo, o bien anuncie su retiro para dedicarse a labores altruistas de origen cristiano; ésto último, empero, pensándolo bien, es mucho mejor.

Por otra parte, la cara famiglia (especialmente Die Walküre) ya no podrán gozar de mi involuntario juego de caras y gestos, ni de mis desentonados alaridos del tomahawk chop en plena sala con jersey, gorra y hacha en mano, ni de las palabrerías lanzadas hacia el televisor hasta en klingon a manera de catarsis.
Ayer terminó la temporada regular del béisbol de las Grandes Ligas y por primera vez no tengo un favorito para que la gane (¡No! No le voy a ir a los Yankees y mucho menos a los Dodgers).

Me conformaré con el refrán clásico de éste, el Deporte de las Inteligencias:

"Será hasta la próxima temporada".

miércoles, 27 de septiembre de 2006

Una concepción bella del futuro

Navegando por diversos blogs, me encontré uno que invirtió verdaderamente mi atención: isopixel, tanto por su diseño, como por su contenido. Quien escribe esta bitacora es, por supuesto, maquero --Mac user, for the non-initiateds--

Hurgango por sus archivos me encontré que tiene una categoría para todos aquellos posts acerca de la compañía Apple (faltaba más); y entre éstos me encontré uno que literalmente me dejó boquiabierto.

Seguí buscando y dí con el sitio original. Sólo chequen esta imagen de como conceptualiza Adam Benton la i-Mac del futuro (da click sobre la imagen para verla más grande).


I'm speechless!!!

Now you can see the advantages of Thinking Different: True Creativity.

Google

Hoy cumple ocho años el quizá más famoso buscador web del mundo...

Hasta hace algunos años, cuando alguien quería encontrar algo por internet se tenía que entrar en algún portal de información como Yahoo! o Altavista, pero Larry Page y Sergey Brin llegaron en 1999 con un nuevo paradigma que ha cambiado la forma en como buscamos cualquier tipo de cosas desde nuestras computadoras.

Solo para aclarar: el término "Google" (se pronuncia gúgol') y no, no se refiere a esa especie de anteojos que se utilizan para nadar, sino a la expresión matemática "Googol" que representa al número 1 seguido de cien ceros, es decir: 1.0 × 10100

10.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.
000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000

Y quedó como "Google" debido a, aunque ustedes no lo crean, un error de ortografía.

Vean aquí la historia.