domingo, 27 de enero de 2008

Rompiendo el protocolo

Aeropuerto Internacional Miguel Hidalgo y Costilla.
Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco.


Para cualquier diplomático que se precie de serlo, cualquier internacionalista, politólogo, vaya hasta las maestras de escuela o los programadores de software tiene pautas delimitadas, jerarquías, ceremoniales, et all [you've got the big picture already]... formas de procedimientos específicos que se deben seguir para mantener un orden.

Este fin de semana me vi inmerso en algunos compromisos que han requerido que practique algunas de las artes protocolarias, pero como buen periodista, dicho sea de paso, también me han dejado viborear a gusto ["echar el chal", en impropio lenguaje defeño].

Regresemos a este jueves 24 (Cf. añada la imagen y el sonido de las manecillas de un reloj corriendo retrocediendo rápidamente). Resulta ser que antes de irme "de vacaciones por un día", llegué a la oficina a la hora habitual y me encuentro con que, además de que no había luz en todas las colonias aledañas, producto de los vendavales que soplaron la noche anterior, había un fuerte operativo de seguridad.

¿Pues que acaso viene el presidente Calderón otra vez? --me pregunté--.
Y mientras registraba mi entrada la respuesta llegó sola: los policías bancarios y los federales vestían uniformes de gala, no había perros adiestrados ni enanos vestidos con gabardina negra (así visten los del Estado [Establo] Mayor)... así que, fue un "Nop".

Antes de las siete de la mañana llegaron algunos de los del departamento de fotografía y vídeo, así como los monitoristas, la Banda de Guerra, la Sinfónica de Alientos y la plana mayor de los generales, y claro, los medios, faltaba más. Todos, eso sí, de riguroso negro. [Y yo, en mis fachas, me decía].

Comenzó una ceremonia luctuosa en honor de algunos de aquellos policías que perdieron su vida en la lucha contra el crimen organizado, y pues como yo no andaba de negro, no podía salir ni al baño y ya no hablemos de asomar mi nariz al patio central, así que resignado, me senté en uno de los escritorios junto a una ventana y me dispuse a escuchar.

Comenzó el discurso de un funcionario, luego otro, y finalmente otro más [all tiresome], a continuación se entonaron los honores a la bandera, y les juró que me emocionó el escuchar el himno nacional de mi país con sinfónica y apoyada por las tubas, los trombones y los timbales de la banda de guerra, pues no paré de cantar las dos estrofas habituales.

Sin embargo, cuando llegó el momento del último homenaje, en lugar de disparar las 21 salvas --tal y como lo dicta el protocolo militar y policial-- se limitaron a que el comandante de la escolta, después del toque de la corneta, gritara, en este caso con su ronca voz y acento norteño:

"PO-OLECÍA FEDERAAAL" (sic).

Inmediatamente después la guardia de honor y todos los generales que se encontraban en sus asientos, así como los integrantes de la banda de guerra y de la sinfónica; todos, a voz en cuello gritaron (y en este caso se escuchó con una muy vívida entonación tepiteña; a saber, para los no iniciados: cantadito y chillante [high-pitched, in proper english]):

"PROTEGERYSERVIRALACOMUNIDÁ" (sic, idem).

[Nota del editor: la verdad es más hilarante cuando platico esta anécdotada de manera oral].

Mi más que inmediata reacción [si es que ello es posible o gramaticalmente permitida la expresión] fue soltar una estruendosa carcajada, la cual fue instantáneamente correspondida con la furtiva mirada de los asistentes hacia la zona en donde me encontraba.

Mmmm... creo que me estoy afoxiando.

Strike one!

viernes, 18 de enero de 2008

Changarros globalizados


Sí, son tacos... pero son orientales... y vienen de Cuernabaches... ¡Eso lo dice todo!



Satelucos y Acatlecas:

Si tienen algún comentario relativo al certificado de origen del producto en cuestión, favor de llamar al teléfono que aparece en la fotografía. O sí desean acudir: Av. Alcanfores, junto a los tamales tabasqueños (mmm... regionalización vs globalización), y a una cuadra de la tienda UNAM de la FES Acatlán.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Camino de piedras y luz


Foto tomada de una de las fuentes de Reforma 222.

Reforma 222

Ayer conocí este complejo arquitectónico que promete a sus inquilinos [que lo podrán pagar], cuando esté terminado of course, "otro código de vida".

La zona comercial del mismo tiene diversos espacios que son un deleite visual.


Vista interior desde el primer piso.


Vista hacia la calle de Havre, al fondo, Chez France (La Casa de Francia).


Vista hacia Paseo de la Reforma.


Vista del tejado de la Plaza.


Escaleras.


Starbucks (sí, otro más).


La frase (7): Gli faccio un'offerta che non puó rifiutare

Como buen fan de la saga de El Padrino, y como señalé en este mismo espacio; parafraseando también a Tom Hanks en el filme Tienes Un E-mail (You've got Mail), encuentro en sus frases un cúmulo de sabiduría, la respuesta a casi cualquier pregunta, etc.

El día de ayer fui a comer con mis padres a Italianni's Pizza de la Zona Rosa. He de afirmar que en este lugar --aunque sea una franquicia gabacha-- preparan el referido platillo de forma bastante decente, a saber: pasta delgada y crocante, puré de tomate en cantidades moderadas, e ingredientes en porciones justas; vaya todo lo opuesto a esas bolas de masa e ingredientes "pichicateados" [ustedes perdonarán, pero yo no puedo llamarlas pizzas] de Domino's, Hut, Papa John's... (añada aquí su franquicia favorita).

Sin temor a equivocarme, además de hacerme el día, el factor que me hizo disfrutar en mucho la comida fue la decoración en una de las paredes, con fotos de películas italianas y (añada el sonido de redoble de tambores)... una de las máximas de Don Vito Corleone:

"Le hizo una oferta que no pudo resistir".



La verdad, yo tampoco pude resistir ni la oferta culinaria, ni a tomar esta instantánea.


viernes, 14 de diciembre de 2007

Appleshop @ El Palacio de Hierro

Por fin los de Apple se decidieron a sembrar en nuestro país.

Por lo pronto, desde el pasado 19 de noviembre ya existe la tienda oficial en México, y desde hace unos días hay tiendas de la manzanita en un par de tiendas de El Palacio.


Claro, dentro de la tienda, pude tomar ésta, mi foto favorita, y actual wallpaper de mi MacBook.


Arte chilango

De camino hacia una tienda departamental que se encuentra en la colonia Roma, justo detrás de la fuente de Las Cibeles, encontré esta peculiar forma de expresión sobre el camellón de la calle de Durango:



Quisiera creer que es la respuesta artística a la habitual inseguridad pública de esta ciudad.